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Nuevo terremoto de magnitud 7,3 azota Nepal

Nepal

Un nuevo terremoto de magnitud 7,3 golpeó a Nepal, dos semanas después de que un sismo devastara la zona provocando la muerte de 8.000 personas.

Las agencias reportan al menos 36 muertes en este nuevo temblor.

El epicentro del terremoto se situó 83 kilómetros al este de la capital Katmandú, en el pueblo de Namche Bazar, cerca del campamento base del Everest y de la frontera con Tibet.

El Instituto Geológico de EE.UU. afirmó que el temblor, que duró unos 30 segundos, tuvo una magnitud de 7,4.

Al menos cuatro de las muertes se produjeron en la ciudad de Chautara, al este de Katmandú.

Navin Singh Khadka, de la BBC, dice que el terremoto ha provocado la caída de más casas y alojamientos en la región del Everest. En la zona quedan pocos turistas tras el devastador terremoto del 25 de abril.

La Organización Internacional de Migraciones (IOM) de Naciones Unidas mandó un equipo a la ciudad tras el devastador terremoto del 25 de abril, que tuvo una magnitud de 7,8.

"Edificios caídos en Chautara...Se sacan cuerpos de los edificios", escribió la IOM en su cuenta de Twitter.

Un portavoz de la organización humanitaria Save the Children declaró a la BBC que las áreas más afectadas son Sindhupalchok y Dolakha, donde se han producido corrimientos de tierra y se han visto "enormes rocas cayendo por la ladera", así como el colapso de casas y edificios dañados en el anterior terremoto.

Mapa

Miles de habitantes de Katmandú salieron corriendo a las calles de la ciudad. Cientos de personas intentaron contactar por celular con sus familiares, explicó la agencia Reuters.

"Se sintió muy fuerte. Sentí que duraba unos 25 segundos, el suelo se movía, los pájaros empezaron a graznar, los edificios temblaban", dijo el periodista de la BBC en Katmandú, Simon Cox.

"Hubo una réplica y todo el mundo salió a la calle. Esta réplica añadió mucha ansiedad y pánico. La gente empezó a llorar".

Hospital

El sismo tuvo una profundidad de 18,5 kilómetros, según el Instituto Geológico de EE.UU. y duró unos 30 segundos y se sintió hasta la capital de India, Delhi. También en Daka, la capital de Bangladesh.

"Estamos bien. Se sintió por mucho rato. Vimos polvo y piedras volando de las montañas cercanas", tuiteó Yogita Limaye, periodista de la BBC que estaba en un convoy de ayuda en Nepal.

Fuertes movimientos también se sintieron en la capital de Nepal, Katmandú, prácticamente en el suelo tras el último terremoto de abril.

La UME y la Guardia Civil dejan Nepal al 'disiparse la esperanza' de hallar vivos a los 6 españoles desaparecidos

El equipo de rescate español posa con miembros de las Fuerzas Armadas...

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha afirmado que la "esperanza" de encontrar con vida a los seis españoles que permanecen sin localizar tras el terremoto de Nepal "ya se ha disipado" y ha dado por finalizada la operación de búsqueda y rescate que la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Guardia Civil han llevado a cabo para hallar supervivientes españoles al seísmo del pasado 25 de abril.

"La esperanza de encontrarlos con vida ya se ha disipado", ha afirmado García-Margallo en una rueda de prensa ofrecida en la sede del Ministerio para actualizar la situación de los españoles en Nepal. Además, ha añadido que hay que seguir trabajando para tratar de traer los cuerpos y que "el primer objetivo siempre fue traerles con vida a casa".

Asimismo, ha anunciado que este domingo se va a iniciar la contratación de helicópteros para continuar con la inspección de las zonas donde podría hallarse a los seis españoles no localizados. Margallo ha indicado que permanece en contacto con las familias de todos los españoles afectados por el terremoto y, sobre todo, con los familiares de los seis desaparecidos.

Por otra parte, el titular de la cartera de Exteriores ha avanzado que el equipo forense permanecerá en la zona para ayudar en las labores de identificación de los españoles. El total de españoles afectados por el seísmo del país asiático es de 557, de los cuales 549 han sido localizados.

García-Margallo ha añadido que este domingo va a haber otro vuelo de evacuación. Ya se han fletado 12 vuelos de evacuación y se ha rescatado a 168 personas, 123 españoles y 25 de otras nacionalidades.

'La tierra venía hacia nosotros'



Los equipos de rescate dicen que el pueblo Langtang es una sombra de lo que fue. Quizá ni eso. La fuerza que llevaba la avalancha de nieve, piedras, troncos y barro que atravesó el valle sepultó todo lo que encontraba a su paso. A muchos se los llevó por delante cuando salieron poco antes de sus casas, aterrados por el terremoto previo, pensando que fuera estarían a salvo. Por eso, los supervivientes conservan un trauma difícil de superar. Y ahora, cuando sienten una réplica menor, se levantan de su sitio, miran hacia todos lados y van de un sitio a otro angustiados por sus seres queridos. Ésta es una escena común en el campamento de refugiados instalado a las afueras de Katmandú, junto al monasterio budista Yellow Gompa en Swayambhu, donde viven unos 150 habitantes de aquel valle convertido en una tumba masiva.

Karpu Tamang, de 12 años, corrió junto a su padre bajo una lluvia de piedras que le hizo pensar que en el fin del mundo. "Iba camino de Rimchie cuando sentí el terremoto. Empecé a correr y cuando llegamos comenzaron a caer piedras rápidamente. La Tierra venía hacia nosotros. Vi rodar tres rocas del tamaño de una casa y otras como tiendas de campaña", relata este chico que sigue entero gracias a que demostró una entereza descomunal para huir de aquel horror. Llegó a la capital siete días después, tras "un largo viaje en autobús y andando más de siete horas" para sentirse a salvo. Su padre no fue con él, volvió a Langtang en busca de supervivientes. La madre de Karpu perdió la vida en el alud devastador como también lo hicieron unas 200 personas en su pueblo natal.

El valle, tras venirse abajo la montaña de Lirung y provocar una ola expansiva imparable que llegó a la ladera contigua, es un pasto de escombros que sobrecoge a quien se atreve a verlo. Allí trabaja el equipo de rescate canino de Nepal con la intención de recuperar los cuerpos para que sus familiares les brinden un digno adiós. Como el que recibirán el centenar de cadáveres hallados en los últimos días. Durante las primeras jornadas, los rescates fueron complicados por la inaccesibilidad del lugar, donde sólo se puede llegar con helicóptero. Los tibetanos cuentan que los pocos que llegaban se destinaban a la evacuación de turistas y heridos.

Los que sobrevivieron ven pasar el tiempo en el campamento improvisado de la capital desde hace cinco días. Hablan de sus cosas y realizan plegarias por sus muertos. En la gran carpa hay sobre todo mujeres, ya que muchos hombres se han ido a Kyanjin Gumba -a 3.830 metros de altitud- a buscar desaparecidos o están en el aeropuerto pidiendo ayuda. Aunque muchos nepalíes han vuelto a sus casas tras una semana viviendo en tiendas, los tibetanos, siguiendo las palabras del Dalai Lama, continúan al aire libre por si la tierra se vuelve a abrir.

La mayoría de supervivientes del parque natural de Langtang viven porque el día del terremoto estaban fuera del valle. A otros les pilló de lleno en casa. Como a Pasang Dindup, que tiene el brazo izquierdo roto en cabestrillo y la mano hinchada por la fuerza del alud. "No corrí, me quedé en una esquina de mi casa y protegí a mi hija cubriéndola con mi cuerpo, abrazándola", cuenta el agricultor de 44 años. Pasang quedó sepultado en su hogar pero pudo salir abriendo un pequeño hueco.

Los refugiados esperan que las próximas lluvias del monzón se lleven la nieve y el barro que inunda su valle en la frontera con la región tibetana reclamada por China. Solo entonces podrán reconstruir sus casas pero saben que el lugar se convertirá en una montaña de cadáveres. También son conscientes de que la fuerza del monzón será un gran problema si no tienen casas para guarecerse. Por ahora están a la espera de que el gobierno nepalí ponga su situación en su agenda, aunque sin grandes esperanzas. El campamento se mantiene con la ayuda de templos budistas y vecinos de la zona. Los gestores del sitio calculan que podrán aguantar una semana. A Dhamjhoe Tamang, de 40 años, le quedan tres hijos vivos de cuatro. Eso cree, al menos, por lo que le han dicho de ellos sus amigos de Kyanjin, porque no los ha visto todavía.

"No quiero que vengan aquí porque sé que la ayuda de los budistas se acabará y no tendremos nada", afirma esta mujer que quedó cubierta de nieve entre dos rocas que le cayeron encima hasta que horas después tres porteadores escucharon sus gritos y la sacaron.